El Correo en la España de los Austrias (V)

Origen y evolución de la correspondencia certificada

Entendemos por correo certificado aquel que se vale de un determinado procedimiento en virtud del cual se ofrecería al usuario una serie de garantías, de las que no gozarían el resto de la correspondencia común circulada por el servicio postal oficial y ordinario, para asegurar la correcta entrega en su destino de una carta, pliego o paquete.

Este servicio empezará a ofrecerse, de una forma similar a la actual, desde la implantación del servicio de ordinarios y estafetas en España a partir del último cuarto del siglo XVI.

La única forma de despachar una carta o pliego hasta aquel momento era mediante la contratación de un correo extraordinario por mediación del correo mayor. El coste del envío de este tipo de correos incluiría no solo el pago por el servicio y la décima de corretaje que se entregaba al administrador postal o correo mayor, sino también el pago de todos los costes objetivos del viaje (alojamiento y manutención del mensajero y su montura, pago de aduanas, pontazgos, etc.). El precio se fijaba en función de la distancia recorrida, así como de la velocidad que se le exigiera al correo. No nos costará imaginar que el coste del despacho de este tipo de correspondencia sería muy alto y, por tanto, alejado del poder adquisitivo de la mayor parte de las gentes de la época. Esta fórmula ofrecía una garantía al remitente de la entrega de las cartas mediante un documento llamado “parte” o “vaya”, llamado así porque se encabezaba con cualquiera de estas dos fórmulas: “parte un correo desde… hasta… a las veinte [leguas por jornada]” o “vaya un correo desde… hasta… a las quince [leguas por jornada]”, y a continuación se especificaba el nombre del destinatario y las condiciones contratadas para el servicio. Tras cumplir con su misión el correo extraordinario estaba obligado a entregar al remitente dicho parte firmado por el destinatario atestiguando que se había cumplido a satisfacción las condiciones pactadas, a este procedimiento se lo denominaba como “pedir recibo y certificación”.

la fórmula anteriormente descrita no se correspondería con la definición que hemos ofrecido anteriormente para el correo certificado, dado que la carta o pliego no circularía a través de un servicio ordinario de correos sino con un correo especial, llamado extraordinario y despachado ex profeso para tal fin.

De las Pedroñeras a la Coruña  (28.01.1599). 1ª Carta certificada conocida que contien únicamente la anotación “certificación”  y rubrica sin nombre, que correspondería a Juan del Monte Pichardo, teniente del correo mayor general

Hacia el año 1576, Juan del Monte Pichardo, teniente del Correo mayor general, Raimundo de Tassis propondrá una idea innovadora no puesta en práctica hasta aquel momento en España. Consistirá en la creación de expediciones periódicas de correspondencia en días prefijados costeadas exclusivamente con el beneficio generado de los portes de las cartas. Con esta iniciativa esperaban abaratar los costes objetivos del despacho de los correos, puesto que si los usuarios conocían con certeza cuando saldría la estafeta harían llegar con antelación sus cartas a la casa del correo mayor.

Esta idea revolucionaria que extenderá el servicio de correos a particulares con el abaratamiento de los costes y que reportará importantes beneficios a los correos mayores será ocultada inicialmente a la Corona, la cual seguirá abonando las cartas oficiales a los correos mayores en la creencia de que son despachadas por correos extraordinarios, cuando en realidad se estaban remitiendo a través del servicio de estafetas, mediente un sistema de relevo de postillones que cubrirían una pequeña distancia a gran velocidad antes de entregar la valija al siguiente ahorrándose así la mayor parte de los costes objetivos del viaje.

De Madrid a la Coruña (27.03.1604). 2ª Carta certificada conocida con doble aspa de tinta, y anotación “Vaya a recaudo y certificación”  y rubricado “Tassis” [Correo Mayor Juan de Tassis y Acuña]. Indicación de franquicia: “es del servicio de Su Majestad”.

Lo que los correos mayores no podían permitirse era mezclar con la correspondencia común las cartas y despachos oficiales que debían ser entregados bajo unas determinadas garantías. Fue así como se ideo el correo certificado que sería dotado con una serie de características morfológicas que lo definirían y que se reflejarían mediante anotaciones manuscritas en el frontal de los sobrescritos: exigencia de certificación de la entrega, aspas dobles de tinta para llamar la atención sobre el trato preferencial que requería la misiva; firma del correo mayor durante las primeras décadas, etc.

El éxito de esta iniciativa provocará que se exporte la fórmula a la correspondencia particular, estableciendo, además del clásico porte, unos derechos específicos a pagar por el remitente por la realización del envío pidiendo certificación de su recibo.

Los certificados serán anotados en el parte que refleja el contenido de la valija que llevaban consigo los correos ordinarios y las estafetas, pero de una forma individualizada y diferenciada del  resto de correspondencia común y con la exigencia de remitir recibo y certificación de la entrega al remitente.

A lo largo de los años se irán introduciendo pequeñas modificaciones en el sistema pero sin alterar su esencia, hasta el día de hoy. La primera carta certificada de la que tenemos constancia en España es del año 1599, no conociendo ningún otro país de nuestro entorno que hubiera establecido un sistema similar al descrito con anterioridad a esta fecha.

De Madrid a Salamanca (30.06.1606). Carta certificada con doble aspa de tinta, anotación “cezon” (certificación) y rubricado “Tassis” [Correo Mayor Juan de Tassis y Acuña]

De Madrid a Cascante (14.12.1657). Carta certificada evolucionada con indicativo del lugar donde debía enviarse la certificación: “cezon a Madrid” y aspas de tinta cruzadas.

Anteriores a la fecha de 1599 hemos encontrado cartas con algunos elementos definitorios de certificados, como ensayos hasta lo que seria un sistema ampliamente desarrollado. Precisamente estas cartas con anotaciones precursoras se inician en 1576, el mismo año que se inauguró el servicio de estafetas en Castilla la Vieja.

De Madrid a  Medina del Campo (09.05.1576). Carta precursora del correo certificado circulada por el servicio de estafetas con indicación de que se le diera una atención preferencial: “dese bien que es del servicio de Su Majestad. Tassis”

De Medina del Campo a Madrid (18.08.1590). Carta precursora del correo certificado circulada por el servicio de estafetas con indicación de que debían guardarse ciertas medidas de custodia durante su envío y libre de portes con la firma del correo mayor de Medina del Campo: “dese a recaudo por merced y franca. Vera”.

David Gonzalez Corchado

 

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