El Parque de Nara en Japón

La pieza que quiero mostrar no presenta ninguna particularidad especial, si bien hay que reconocer que tiene buena presencia, cierta antigüedad y que al ser circulada, y por tanto haber cumplido su función postal, es idónea para ser utilizada en Temática. Es una pieza que tengo desde hace mucho tiempo, y que guardo con afecto ya que al contemplar y estudiar la parte ilustrada transpira historia, naturaleza y cultura.

Se trata de una tarjeta entero postal japonesa circulada, con matasellos de salida de Kobe 26/9/1899 y  de llegada a Zúrich (Suiza) en fecha 30/10/1899. Lleva también un matasellos de tránsito, Yokohama 28/9/1899, ciudad en la que fue embarcada en el vapor Gaelic (propiedad de la White Star Line y operado por la Occidental & Oriental Steamship Co.), en su ruta hacia San Francisco. El franqueo impreso de cuatro sen corresponde a la tarifa correcta para este tipo de documento y destino.

La ilustración muestra una vista del Parque de Nara. Nara es la capital de la prefectura de igual nombre y también fue capital del país de 710 a 784, época de gran esplendor en el campo de las artes, conocido precisamente  como período Nara. El parque, creado en 1870, tiene una extensión de unas 660 hectáreas  y cuenta con una abundante  arboleda y una exuberante vegetación, destacando los pinos, cedros, cerezos, arces y una gran variedad de especies autóctonas. Por lo que respecta a la fauna, los ciervos son la especie más emblemática del parque pues al estar acostumbrados a ver gente se acercan y se dejan acariciar, constituyendo una atracción turística añadida; jabalíes, mapaches y ardillas, entre otros, son animales característicos del entorno.

El territorio cuenta con un selecto conjunto de edificios de gran valor artístico e histórico, algunos de los cuales fueron declarados por la UNESCO, en 1998, Patrimonio Mundial de la Humanidad, destacando el Museo Nacional de Nara, inaugurado en 1889, el Santuario Kasuga-taisha, fundado en 768 y reconstruido varias veces a lo largo de los siglos, el Templo Kohfukuji, desmantelado y trasladado de sitio también en varias ocasiones, o el Templo Todaiji, que acoge una estatua gigante del Buda Vairocana.

La posibilidad de que acaeciera una pandemia como la que estamos padeciendo había sido anunciada por la comunidad científica, pero no  le prestamos atención. También los científicos nos advierten desde hace décadas de que el maltrato que los humanos dispensamos al medio ambiente nos pasará factura, cambio climático incluido. Estoy plenamente convencido de que la razón está de parte de la ciencia. Por esto he elegido esta pieza que muestra un espacio natural expresivo como es el Parque de Nara.

Joan Miquel i Llompart

 

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