Las pandemias y el Lazareto de San Simón

Este año, el Covid19, nos está recordando a otras pandemias anteriores y la forma de tratar de aislar a la población ante diversas y mortíferas epidemias mediante la cuarentena.

En nuestro país y sólo en los últimos tres siglos, ha habido diversas pandemias, desde la recurrente peste bubónica de principios del XVIII y la viruela también en el resto del mundo.

Hace ya tres siglos una Real Provisión exigía a las cartas que llegaran de Marsella “se echasen en vinagre y se ahumasen” para desinfectarlas. En el siglo XIX vino la fiebre amarilla, posteriormente el cólera morbo, en el XX, la gripe”española”, y otras.

Las evidencias de haber procedido a estas desinfecciones en la correspondencia, son los diversos cortes o incisiones en los sobres cerrados para su fumigación con sustancias aromáticas.

Las mercancías, también pasaban cuarentena, al igual que los tripulantes de los buques donde se transportaban. Para ello, se instalaron una serie de edificaciones específicas para el “oreo” de estas mercancías y los pasajeros tenían que estar aislados durante cuarenta días, en observación, viendo la evolución de la enfermedad sin posible tratamiento en aquella época.

A mediados del siglo XVIII, ya existían en Europa unos cincuenta lazaretos y estaciones de cuarentena, situados la mayoría cerca de los principales puertos, también en importantes y frecuentadas rutas terrestres, sobre todo en el Mediterráneo, vía de penetración y dispersión de la mayoría de estas “pestes”.

Uno de ellos, hacia 1720, estaba en un lugar no preexistente, Nazaret junto al puerto de Valencia, precisamente su nombre, es la valencianización de la palabra original de Lazareto siendo su origen por esta circunstancia.

En España, había unos 15 Lazaretos de “Observación”, donde los infectados se enviaban a los dos Lazaretos “sucios”.

Ya en el siglo XIX, se construye en la isla de Menorca el más importante español, en Mahón (1817), con toda clase de instalaciones que aún subsisten, pero ya con diferentes cometidos y usos.

Después, para el tráfico con nuestras colonias americanas que mayoritariamente entraban por Galicia. A mediados del siglo XIX, se construye un hospital o edificio aislado para las enfermedades infecciosas conocido por San Simón.

El cuidado y la atención en los casos de la lepra y la tuberculosis se lleva a cabo ya en instalaciones adecuadas a fines del XIX. En concreto la lepra, mediante sanatorios también aislados como el de Fontilles (Alicante) en 1909 y el de Trillo (Guadalajara) sobre el antiguo balneario desde 1943. Los antituberculosos se extendieron por toda España hasta los años cincuenta.

Históricamente, la lepra era el mal de San Lázaro (el de Betania), de ahí que el sitio donde eran recluidos estos enfermos se llamaran Lazaretos, aunque también se utilizaban para cualquier otra enfermedad infecciosa.

Al principio, eran instalaciones de aislamiento sin ningún tratamiento médico específico, sólo eran edificios aislados y bien aireados en un espacio cerrado o cercado, próximo al mar y cerca de los puertos con gran tráfico comercial.

En la Ria de Vigo, se estableció, uniendo los islotes de San Simón y San Antón, mediante un puente de piedra. En este lazareto, se daba servicio al tráfico comercial procedente de los puertos europeos del norte y del Caribe.

Constaba, con un recinto espacioso con edificios para recibir a las personas y las mercancías procedentes de países infectados para ser observados durante la cuarentena, donde se procedía a desinfectar las mercancías, incluida la correspondencia. Con esta instalación, se evitaba que estas mercancías tuvieran que desviarse hasta Mahón, lo que explica la influencia que tuvo San Simón en el crecimiento del futuro puerto de Vigo.

Entró en servicio en 1842 y estuvo activo hasta 1923, en que se dejó de utilizar. En esos últimos años, había 19 habitantes de Hecho y Derecho, capellán-conserje, dos celadores desinfectadores y un fogonero. Durante la guerra civil y hasta 1944 se empleó como cárcel de presos republicanos.

Actualmente, tras acondicionar las instalaciones, la isla está abierta al público mediante visitas guiadas.

Aspectos postales

El Lazareto, tenía además un alcalde y servicios de Correos y Telégrafos. Se conoce correspondencia desde la mitad del siglo XIX, con la marca franquicia de la Alcaldía del Lazareto de San Simón, así como también las huellas de la desinfección o las incisiones en número y posición variable. La marca del lacrador en negativo de la estación telegráfica en color rojo o negro. Tanto la franquicia postal como la telegráfica, contenían en el centro el escudo borbónico de España.

En la cubierta, se observa la marca en verde de la franquicia de la Alcaldía, por ello la carta no está tasada y lleva la marca de la cartería por la que pasa la carta, la de Redondela con marca en rojo “Redondeª/Galicia”, con tres vieiras en medio. Dirigida al Gobernador Civil de la provincia de Pontevedra, que era presidente de la Junta de Sanidad provincial.

En el pliego de 1870, se aprecia en el centro corte vertical de desinfección.

              

Vicent Baixauli Comes

Presidente de la decana Sociedad Valenciana de Filatelistas

Académico de número de la Real Academia Hispanica de Filatelia e Historia Postal

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