Una pieza que parece corriente.. pero no lo es

De San Sebastián a Hendaya en noviembre de 1937.  UNA PIEZA QUE PARECE CORRIENTE… Y NO LO ES

Hay pocas situaciones que puedan motivar más a un coleccionista que el momento en que puede reconocer los detalles que convierten a una pieza aparentemente corriente en una de mayor interés. No tiene por qué tratarse de una rareza excepcional, sino cualquier pormenor que le dé un carácter diferencial. La que se presenta a continuación reúne las condiciones para pasar desapercibida en el stock de un comerciante o en un portal de subastas de internet y sin embargo esconde detalles insospechados.

 

Se trata de una carta (figura 1) que circuló de la ciudad de San Sebastián a la cercana localidad francesa de Hendaya el 23 de noviembre de 1936, según atestigua el fechador (razonablemente claro) donde se aprecia el número de esta administración principal, el 22, y la hora de utilización: 4 de la tarde. Se franqueó con uno de los sellos más corrientes de la época, un ejemplar de 30 céntimos de peseta dedicado al jurista y político ilustrado Melchor Gaspar de Jovellanos, perteneciente a la serie “Personajes” y mandado imprimir por Orden del Ministerio de Hacienda de 13 de febrero de 1935 (1).  Al dorso (figura 2) aparece un fechador de llegada de fecha 25 de noviembre y la marca de censura militar de San Sebastián.

Figura 1
Figura 2

Si el sello es tan corriente y ninguna de las marcas que le acompañan parecen ser muy especiales ¿qué tiene entonces esta pieza de particular? La respuesta es el conjunto de circunstancias que confluyen en ella, a saber:

  • España se encontraba desde el mes de julio en plena Guerra Civil y dividida en dos zonas, nacional y republicana.
  • Los nacionales habían entrado en Irún el entre el 5 y el 6 de septiembre (2) controlando así el paso fronterizo con Francia, hecho que supuso la interrupción de las comunicaciones postales con el país vecino por ese punto. Tras la toma de Irún, San Sebastián cayó igualmente en manos nacionales pocos días después.
  • El 17 de noviembre siguiente y tras no pocas vacilaciones, las autoridades francesas aceptaron la reanudación de las comunicaciones con la España nacional por la vía de Irún. La prensa francesa (3) informó del hecho al día siguiente. Ello no implicó el reconocimiento francés al gobierno del general Franco, sino el acomodo a una situación cada vez más difícil de ignorar que era la existencia del nuevo Estado Español en formación.

En consecuencia, nos encontramos con una de las primeras piezas circuladas tras la decisión francesa de reanudar las comunicaciones postales por Irún/Hendaya, que probablemente se hizo efectiva a partir del 18 de noviembre. A pesar de que San Sebastián se encontraba en zona nacional, el sello utilizado era republicano, cuyo uso era todavía posible. Aunque los nacionales ya estaban empezando a emitir sus propios sellos, aún no podían prescindir de los stocks existentes con el lema “República Española” que solo fueron suprimidos tras la Orden de la Presidencia de la Junta Técnica del Estado de 21 de julio de 1937 (4).

Así mismo hay otro detalle que llama poderosamente la atención. A pesar de que el importe de franqueo de una carta sencilla (hasta 20 gramos) de España al extranjero en 1936 era 50 céntimos de peseta según la tarifa vigente (5), al remitente le bastó con usar un sello de 30 céntimos, y hasta podía haber usado uno de sólo 20 céntimos. Ello era debido a la llamada “tarifa fronteriza” cuyos antecedentes se remontaban al convenio postal hispano-francés de 1859 (6).

Para que la tarifa fronteriza pudiese ser aplicada, la distancia entre la oficina española de origen y la de destino en Francia debía ser menor a 30 kilómetros medidos en línea recta. En 1936, dicha tarifa era la establecida por la Orden de la Dirección General de Correos de 28 de enero de 1921 (7) por la que las cartas expedidas desde localidades situadas en la zona fronteriza con Francia debían franquearse por 20 céntimos de peseta cada 20 gramos o fracción. La distancia entre San Sebastián y Hendaya medida de ese modo no supera los 17 kilómetros (figura 3) por lo que se encontraba dentro de los márgenes aceptados.

El uso de un sello de 30 céntimos en lugar de uno de 20 no debe causar extrañeza, puesto que los de 30 céntimos eran los más comunes al usarse para el franqueo de una carta sencilla (hasta 25 gramos) dentro del territorio nacional (8). Los valores de 20 céntimos eran mucho más escasos y su utilidad casi residual según las tarifas vigentes de la época. Un exceso de franqueo (10 céntimos) que probablemente no supuso un grave quebranto al remitente…

Figura 3

Por José Antonio Herráiz

De la Asociación Filatélica Zaragozana 

y de la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal

NOTAS
  • Gaceta de Madrid de 17 de febrero de 1935.
  • El Adelanto de Salamanca, 6 de septiembre de 1936, página 4. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Ministerio de Cultura, https://prensahistorica.mcu.es
  • Le Matin, Paris, 18 de noviembre de 1936, página 6. Bibliothèque Nationale de France, gallica.fr
  • Boletín Oficial del Estado de 22 de julio de 1937.
  • Decreto del Ministerio de Comunicaciones de 27 de diciembre de 1934. Gaceta de Madrid de 30 de diciembre.
  • Gaceta de Madrid de 20 de septiembre de 1859.
  • Orden de la Dirección General de Correos y Telégrafos de 28 de enero de 1921. Gaceta de Madrid de 29 de enero.
  • Decreto del Ministerio de Comunicaciones de 24 de julio de 1931. Gaceta de Madrid de 29 de julio.
  • Los números citados de la Gaceta de Madrid y del Boletín Oficial del Estado pueden consultarse en el sitio web boe.es, secciones “Legislación” y “Gazeta Histórica”
  • La pieza presentada es de la colección del autor
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